Prometo guardarte en el fondo de mi corazón
Trataré de escribir algo que se entienda; será corto: ya es sabido desde antaño que hay cosas que para algunos, son tan, tan largas, que no merecen siquiera el rato de ser leídas.
Podría empezar (y terminar) con poco más de una palabra dicha al azar, pero es que, me da pereza salir a las calles de Barcelona, esquivar a gente o pensar en las cosas que podría estar compartiendo contigo. Prefiero condenarme - por tristeza mezclada con cansancio y pereza - a quedarme en casa. Viajaré con la guía urbana, con youtube, o con el recurso más usado: las posibilidades.
Tengo 25 años, y no he hecho grandes cosas en mi vida. Me limito a hablar sobre cosas que no sé si van a ocurrir. Me desperdigo entre excusas que a veces ni yo entiendo, me cuesta prometerme y cumplir (me) las cosas. No es porque tenga cosas más ociosas que hacer. No tengo nada. Sólo propósitos.
Me cuesta creer que con perseverancia y esfuerzo no se consigan las cosas. Me cuesta creer que las cosas, en este instante, estén sucediendo así.
Para más INRI, sigo pensando en Re mayor y en aquellas "glorias", pero esta vez no en el número 5 de Brandeburgo. Pienso que, desde el pasado, nada ha cambiado lo suficiente. Bueno sí, conocerte a ti.
Gracias por aquellos momentos en los que pensaba que reventarías si escuchabas más palabras; ahora se llaman "blablabla". Gracias por hacerme creer que había muchas cosas que merecían la pena, por suerte para ti, yo no soy una de ellas. Gracias por todas esas "desinteresadas" visitas que a lo largo del tiempo me has ido regalando. Gracias por la multitud de "euros" que me has prestado.
Gracias por haberme regalado los mejores momentos de mi vida.
Entiendo tu hastío del mundo que te rodea. Me niego a contribuir a una cosa que ni he ideado, ni he construido y ni siquiera he pensado. Las cosas que yo siento son reales, al menos para mí. Nadie tiene porqué juzgar si son ciertas o no.
Espero que te vaya bien en el largo camino de la vida. Prefiero no tener nada a tener algo que me hace daño.
Prefiero que pienses que soy mala, que serlo. Prefiero que sea otra persona a la que descuelgues el teléfono y le regales una sonrisa sincera. Prefiero seguir recordando las sensaciones del día antes de verte, cómo huele tu ropa o cómo te rascabas los ojos.
Espero que en futuro sepas gestionar y separar todas esas “llamadas” que la vida nos hace. Te deseo una actitud crítica y unas espaldas fuertes.
No deberías creer que las cosas no se pueden cambiar. Si así fuera, la gente no miraría al futuro, pero aún menos al presente. La mayor hipoteca es nuestra mente. (tic.tac.tic.tac.tic…).
Prometo librarte de mi, pero no de guardarte en el fondo de mi corazón.
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