Sans toi...


La verdad es que sumar a éste “circo mediático” otro discurso sobraría, pero no está demás. No he sido de esas personas que simplemente han pasado por “el muro”. Y es que la vida consiste en dibujarse en la parte más alta del pódium, meter tripa en las fotografías, aparecer en un Facebook y decir “te echaré de menos” cuando cómo amigo nunca has estado. A veces la vida es vergonzosa incluso cuando ésta termina.


Otras veces la vida es como lanzar un reloj de pulsera contra el suelo. Se fragmenta en mil cristales. En un estrépito. A veces la vida nos vuelve a sorprender y lo remata con la suela del zapato. Con la elocuencia que viene desde ver las cosas con perspectiva, hoy creo que lo mejor que podemos hacer es fijar con cola las manecillas para que se sitúen en las dos menos diez. Esa hora con sonrisa, al menos expresa gratitud.


Eva, Sergi, Laureta, Joel, Ingrid, Gloria, Susanna. Hoy he visto una cuarta dimensión paralela dónde habéis quedado confinados todos vosotros. Vosotros y, por lo visto, mi capacidad de ponerme melancólica. Desde esa dimensión sólo digo que podéis contar conmigo.


El tiempo pretérito se ha jodido, está minusválido, oxidado. No voy a contar vivencias de tiempos pasados porque podrían ser tanta que llenasen éste tiempo presente, y éste presente es “tiempo de silencio”. A pesar de que no son nuevas noticias que durante tantos años he sentido empatía por personas que se pasan todo el hilo argumental de un libro o las dos horas de cine compadeciéndose de sí mismos. ¿Podríamos hablar de lo real?.


Pensemos en Ariadna. Lo real consiste en andar el camino, que la vida es sólo una y tiene cuatro días: uno llueve y el otro nieva, que hay que llenarla de emociones y momentos, que en el precio de las cosas hay que ahondar y encontrar su valor. Los detalles, las miradas, los cafés de cuatro horas y las noches que se nos van de las manos y se convierten en mañanas. Para mi la vida es encontrar detalles de orden en el desorden que ella misma posee. No es decir que haces, es hacerlo. En ese punto estoy orgullosa porque se que Ariadna ha vivido sin almidonar, al 120% y sin medias tintas.


Lo real es que una despedida es necesaria para volver a reencontrarse con uno mismo, con las cosas... Y un reencuentro, después de un momento o después de toda una vida, es algo inevitable. Hay muchos lugares en los que me reencontraré contigo. Todos tenemos un lugar dónde la recordamos y será indeleble.


La vida es UNA, sólo una. Sólo en la agonía de despedirnos somos capaces de entender la profundidad de nuestro amor. Si no tratáis de salvar el amor que tenéis, una vez perdido, lo perderéis todo.


¿Sabremos diferenciar batallas de guerra?, es decir: ¿Sabremos diferenciar la trama del desenlace?.


Si en éste punto Ariadna estuviera escuchando ésto, se encendería un cigarro y le sobrarían motivos para irse a encontrar a la plaza Sant Felip Neri.


¿Qué hacéis sentados?. No os compadezcáis. Vivid como ella quería que vivieseis. Disfrazaos de vosotros.


Búsquemos oceános dónde sólo hay charcos y saltemos en ellos.


http://www.youtube.com/watch?v=5anLPw0Efmo


Ariadna Claramunt 29 enero 1986 - 12 abril 2011

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