Esclavos de nuestros propios automatismos

¿No os parece que toda pregunta es una invitación a mirar en una dirección determinada?

Tal vez por eso, Einstein nos decía que la clave no es encontrar la respuesta a viejas preguntas, sino hacernos preguntas que nunca antes nos hayamos preguntado.

¿A qué viene esto?. Simplemente porque somos esclavos de nuestra luz, no de nuestra oscuridad. Pensadlo.

Y yo os pregunto:

¿Es el milagro el que da lugar al creyente o es el creyente el que da lugar al milagro?.

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