Números y caprichos.
¿Te cuento algo?. Nunca enterraron a Paganini en un cementerio porque creían que vendió su alma al diablo para ganar esa habilidad que tenía. Paganini y el violín es como Liszt al piano.
Pero en realidad, no lo eran (genios), lo compusieron en medida de sus propias posibilidades.
Números. La vida es una progresión geométrica cuando creemos que es aritmética.
Y mientras tanto, crecemos y nos damos cuenta que a los mayores le gustan muchos los números. Parece que si algo no se expresa con número tiene menos validez.
Más mayores nos parece que si no sumas 1+1=2 tu vida converge. Al cóncavo, al convexo.
Una asíntota, un punto de inflexión nos deja ver que cuánto menos cosas llevas en la maleta, más ligera es y que el gran éxito de una persona es dejarse llevar.
Métete los dedos en la boca. Vomita. Elimina los números. La vida es arte.
Por eso, a ratos, noto más difícil el Brandemburgo No.4 y éste es Bach. Nadie lo considera el más difícil, pero es que… los árboles no nos dejan ver el bosque. Y esto, igual no lo entiendes, pero es la paradoja de “Caótica Ana”.
No cuentes las flores. Sólo párate a olerlas. Pero párate, sin dejar de moverte. (r) Evolución.
(Contestación a una entrada en otro blog)
¿Cuál sería la perspectiva para ver el inmenso bosque que creamos? ¿Sería desde la mirada circular del águila o desde el vértice ocular de la hormiga inclinada en el árbol? Quizás sea lo que menos importa, ahora; y cómo bien dices, pararse en movimiento para apreciar las diminutas, pero imprescindibles cosas de nos encontramos en nuestro camino cruzado aleatoriamente, es una evolución de una misma. ;)
ResponderEliminarMe encanta tu comentario cosa Sof!.
ResponderEliminarPero le quitaría el "aleatoriamente" y así me definiría, pero es tal cual.
Muá!