Día 11. Mes 1. Año 1. Érase una vez una pequeña familia inventada.

2:58h de la noche,
11-1-1, ¡Ay los 11!, eran nuestro día. Ese y todos lo eran.

El Gordo tocó en mi pueblo (ayer) y ayer fue un día para olvidar en general.
Entre otras cosas hablé con ella y definitivamente todo se acaba.
Ella retoma su vida, donde la dejó y yo no la puedo retomar porque me quedé infinitamente atrás de dónde la dejé. Aparte, he pedido la oportunidad de ir a los dos congresos importantes -como ponente- del 2015 porque son a principio de año (normalmente son en septiembre). Esto es terrible, ya que a todas luces mi "blanco curricular" se posterga. Y es una putada. MUY PUTADA; DE VERDAD.  Es muy mala suerte además. Pensad que es todo por lo que he luchado en mi vida... horas y horas de flexo, de caminatas... de libros en bibliotecas...

Eso es lo que pasa por jugar sin "puntos de recuperación"; unos siguen con su vida, otros; tenemos que empezar de -20. Me quedo sin nada, sola y sin congresos que me reten y me sumen.

No se si estamos en paz, pero a mi me queda mucha mucha guerra.
Parece que las pesadillas terminan cuando cuelgas un teléfono, pero no... Es justamente cuando empiezan... ¡tengo que pasar por tantas fases de dolor-rabia-llanto-rabia...! Prf...

Pero bueno, después de muchísimos años me doy cuenta que tengo que seguir ganando batallas que tenía vencidas. ¿Sabéis?
He llegado a la conclusión de que las victorias no son definitivas, pero sí lo son las derrotas.

Y bueno, estoy libre... y parece que se han librado de mi.

Curioso es que para mi ella será miembro de una cosa que sólo forman tres personas, contándome: mi familia inventada. Es cierto, nunca más la llamaré y no quiero que lo haga. Nunca volveré con ella y aparte ella nunca volvería conmigo (aunque a veces lo insinue, yo se que es su forma de no acabarme de matar, pero se que lo dice por decir... se que se queda con las cosas malas, porque sino, no lo estaríamos dejando). Me ha dolido tanto el "si volviésemos... aunque tu digas que no"... porque no lo piensa y duele que den falsas esperanzas ó... "termina el doctorado, sacaNOS de aquí y hablamos", más falsas esperanzas. Y la esperanza, no es un chicle que tiras porque no te gusta. Lo es todo.

Pero me quedo con lo que me han dicho, yo ya no quiero futuros imaginarios. Hace poco, empecé a escribir un libro que empieza con la frase: "Quien te ofrece el futuro, es porque no tiene nada que darte (en el presente)", por eso... sólo me he quedado con el "no te quiero".
He perdido, he fracasado, me "han ganado"... y no ha sido justo empezar una relación con una persona que no estaba bien porque tenía mil frentes abiertos y no ha sido justo terminar antes de empezar. Pierdo, en todo. Yo estaba tan ilusionada y en realidad, todo estaba tan enfermo... Pero aquí estoy, sin "puntos de recuperación", sin nada... y creedme: sin apoyo familiar de ningún tipo. SOLA y sin mi, tal cual.

¿Qué hacer cuando la gente espera tanto de ti y tu no sabes ni dónde estás?

Pero sí, al menos hoy puedo decir que tengo las cosas claras... tenía mil preguntas cuando empezó la conversación, pero un "ya no siento lo mismo por ti y a él le quiero" me lo respondió todo. ¡Hostia lo que duele!... porque al fin y al cabo, cuando empiezan contigo y vuelven con la persona que estaban antes, es como decirte: de ti realmente no me enamoré, a ti realmente no te quise "en serio", porque siempre estuvo la otra persona...

Así que, ningún camino (nos) lleva a Roma, ni a "nuestra" casa,
Porque yo no quiero caminar a falsas esperanzas de futuro.

Hoy, necesito darme una oportunidad. Encontré las fuerzas: pero no me acompañan.

 (Quizá deje de escribir en el blog de manera continuada... quizá pase a ser muy esporádico...)

Buenas fiestas... buen año impar. Os deseo un buen año, el mío, sin duda será mejor que este.
El anterior, 2013, casi acaba en Roma, por cierto.
Empezaré el año diciendo: me gustan los impares (aunque el asco que me dan las uvas igual me lo empañan)
Gracias a todos :)
Ser con "las patinas torcidas", ya me marcho: (nos) debes ser feliz y que sepas que tu felicidad ayudará a que la mía sea más grande. No lo dudes.

Porque al fin y al cabo:

Alea iacta est




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