Dia 66/100: Ser, estar, parecer... (1/3)
(1/3)
Quería que supieras
que mi daño es algo que solo elijo yo.
Que me dejo mecer por tus empujones
como si fueran viento que me coloca lejos de ti
porque todas mis puertas están abiertas
y yo soy libre.
Que el odio
es el disfraz de una piel, el reverso de un cuerpo,
y desde lejos
tu cara se intuye del revés,
perdida,
y no hay nada peor que sentirse perdido
dentro de uno mismo.
Que tus intentos de quebrarme el paso
solo consiguieron hacerme pisar más fuerte,
y cuanto más lejos te colocas
más cerca estoy de mí misma.
Que quisiste taparme los ojos
y hundirme,
pero mi mirada está más cerca del mar
que de tu suelo.
Y te lo repito:
soy libre.
Que solo aquel que entiende mi silencio
merece mi palabra,
y tú hace tiempo que dejaste de comprender
que lo que difiere entre un hogar
y un sitio al que volver
es la puerta abierta.
Tu puerta cerrada
es la entrada a mi casa.
Que quisiste quitarme todo
y te quedaste sin mí.
Que mi risa fue tu risa
y algún día nuestras lágrimas fueron una,
pero dejaron de hablar el mismo idioma
cuando tus sonrisas
fueron balas contra mi pena,
cuando tu tristeza
arremetió ahogada contra mi alegría.
Que siempre colocaré la verdad
frente a mis huellas,
que no daré respuestas
a quien no acepta mis preguntas,
que no iré a aquel lugar
en el que no me reconozca,
que no daré la mano
al que me señala con el dedo.
Que nunca me perdiste:
dejaste que me fuera,
que es la peor forma que existe de abandono.
Para el que se queda.
Y esa será tu mayor condena.
Pero no,
no diré nada que enturbie mi paz,
que moleste la duna calmada
que reside en mi conciencia.
Mejor me voy
sin decir nada que no sea un espacio vacío
-lo que te mereces: nada-, porque irse en silencio hace más ruido
que cualquiera de tus gritos.
Y yo ya he pasado de canción.
que mi daño es algo que solo elijo yo.
Que me dejo mecer por tus empujones
como si fueran viento que me coloca lejos de ti
porque todas mis puertas están abiertas
y yo soy libre.
Que el odio
es el disfraz de una piel, el reverso de un cuerpo,
y desde lejos
tu cara se intuye del revés,
perdida,
y no hay nada peor que sentirse perdido
dentro de uno mismo.
Que tus intentos de quebrarme el paso
solo consiguieron hacerme pisar más fuerte,
y cuanto más lejos te colocas
más cerca estoy de mí misma.
Que quisiste taparme los ojos
y hundirme,
pero mi mirada está más cerca del mar
que de tu suelo.
Y te lo repito:
soy libre.
Que solo aquel que entiende mi silencio
merece mi palabra,
y tú hace tiempo que dejaste de comprender
que lo que difiere entre un hogar
y un sitio al que volver
es la puerta abierta.
Tu puerta cerrada
es la entrada a mi casa.
Que quisiste quitarme todo
y te quedaste sin mí.
Que mi risa fue tu risa
y algún día nuestras lágrimas fueron una,
pero dejaron de hablar el mismo idioma
cuando tus sonrisas
fueron balas contra mi pena,
cuando tu tristeza
arremetió ahogada contra mi alegría.
Que siempre colocaré la verdad
frente a mis huellas,
que no daré respuestas
a quien no acepta mis preguntas,
que no iré a aquel lugar
en el que no me reconozca,
que no daré la mano
al que me señala con el dedo.
Que nunca me perdiste:
dejaste que me fuera,
que es la peor forma que existe de abandono.
Para el que se queda.
Y esa será tu mayor condena.
Pero no,
no diré nada que enturbie mi paz,
que moleste la duna calmada
que reside en mi conciencia.
Mejor me voy
sin decir nada que no sea un espacio vacío
-lo que te mereces: nada-, porque irse en silencio hace más ruido
que cualquiera de tus gritos.
Y yo ya he pasado de canción.
(E. Sastre es una fenómena)
Quizá nunca llegue a completar las 3 entradas de despedida de/para esta persona (son para mi, realmente) pero en el caso que necesite vomitar irán indicadas con esta nomenclatura (x/y). Aunque pudiera merecerlo, creo que mis ganas de "vomitarlo" no deberían dañar a personas con tendencia a cierto desequilibrio mental. Sólo diré que supe (casi siempre) cuando me mentía (si escribo las tres entradas lo sabréis). Nunca me gustó hacer leña de árbol caído, a mi no.
Aviso que todas las entradas comprendidas entre el 26/marzo/2014 y la fecha de la entrada (3/3) serán borradas. No quiero tener nada que ver con esta historia; una historia sin conciencia, sin sentimientos, en la que se me ha usado como entretenimiento temporal, entre otras cosas... Macrodiscusiones sin sentido los viernes para posibilitar(se) un finde libre e irse con otra persona tan genial y yo como una idiota tirada en la cama llorando todo el finde. No es victimísmo, es la realidad.
Y aún protegiéndola... ¡Me niega a muerte!.
Nunca la creí, pero me quedé a su lado porque la quería tal y cómo era. Acabé por no saber ni quien era yo... que os subestimen es una putada, pero mirado en positivo, da una ventaja brutal... brutal. Ni que decir tiene que me he permitido perder congresos y decidí alejarme de personas que realmente me querían.
Yo en poquitos días si me salen bien las últimas pruebas cambio de entorno y (ya) he cambiado de pelo (E. estarás contenta)
Y he aprendido que para ser libre, lo primero es (no dejar de) sentir que lo eres.

Cada día estas mas y mas guapa por fuera y por dentro. Tu te mereces ser feliz Martuchi muuuy muy feliz y creo que estas empezando a serlo, tu sabias que te estaba mintiendo y decidiste estar ahi y has pagado un precio muy alto en otros aspectos de tu vida pero de esta aprendes lo que te quedaba, siempre pense que te faltaba la maldad sufiente para ser madura y no al reves. Tu ultima frase, como ya nos tienes acostumbrados es... buah!, termina ese libro.
ResponderEliminarEntiendo la frase pero seguro que lleva miga.. explicamela va, que sexo he tenido hace poco; pero necesito un orgasmo "mental":
Y he aprendido que para ser libre, lo primero es (no dejar de) sentir que lo eres.