El ser que (se) fue

La atención no se ruega.
Cuando no eres prioridad, 
no lo eres y punto.

O de cómo es posible no dedicar un minuto a la única persona que no te ignora.
He empezado a sufrir detectar un microecosistema pernicioso y deprimente, paranoide y con tintes de desesperanza y desazón por todas partes.

No sé si me quedaré mucho tiempo; estoy convencida de que no merezco tal honor.










Comentarios

Entradas populares de este blog

Alguien ahí fuera cree en vos

#acampadaSalamanca